Formas de organización empresarial y cómo alcanzar los objetivos de tu empresa

La forma de organización empresarial es esencial para alcanzar los objetivos de la empresa: su estructura y cómo se relacionan sus diferentes partes definirá en gran medida cómo se realizan los procedimientos y cómo se reparten los recursos.

Con una organización empresarial alineada con los objetivos y correctamente jerarquizada, se logrará mejorar la productividad y reducir los costes.

Organización empresarial: cómo segmentar la empresa 

Para definir la organización empresarial, es necesario empezar por fragmentar la empresa en varios segmentos, que después se relacionarán entre sí en relaciones jerárquicas (verticales) u horizontales. 

La división debe realizarse siguiendo criterios como los siguientes:

  • Geográficos. En empresas que funcionan en mercados muy amplios, puede darse una segmentación geográfica en la cual cada uno de los segmentos de la empresa pertenezca a un área y actúe de forma relativamente autónoma al resto, aunque responda ante otras estructuras centrales. 

  • Por funciones. Muchas empresas definen las secciones de la empresa según las  funciones de sus departamentos. Esto les permite que cada área esté especializada en un ámbito.

  • Por productos o servicios. Las compañías que ofrecen líneas de productos o servicios muy diferentes entre sí, suelen organizar sus equipos en torno a cada línea de producto o servicio.

  • De cliente o proyecto. La segmentación en base a los clientes o proyectos es habitual en el mercado B2B (Business to Business) o B2G (Business to Government).

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Tipos de organización empresarial

A la hora de gestionar las relaciones entre los miembros de la organización, existen dos modelos básicos, según la interacción de sus miembros:

  • Organización formal. Son las organizaciones empresariales que están fuertemente estructuradas y jerarquizadas, en las que los empleados aceptan el comportamiento esperado según las normas escritas y los procedimientos establecidos.

  • Organización informal. Es un modelo menos jerárquico y más flexible, habitual en entornos creativos. En este modelo, las estructuras están en evolución constante y los componentes de la organización autorregulan sus relaciones. Las decisiones o las nuevas reglas se pueden tomar en conversaciones informales y no siempre se registran por escrito.

El modelo de organización informal está cogiendo progresivamente más peso. Entre sus ventajas, cabe destacar que permite una estructura más flexible y simple (por lo que la transformación es más rápida y eficaz) y promueve la comunicación dentro de la empresa, lo que a su vez favorece un buen clima laboral. Pero también tiene algunas desventajas, como el peligro de desviarse de los objetivos de la empresa o la dificultad de gestión en grandes organizaciones.

Por otro lado, la organización formal también tiene pros y contras: mientras que define claramente los objetivos de la organización y las relaciones de responsabilidad y autoridad entre sus miembros, puede desincentivar a los empleados.

Escoger un modelo u otro dependerá de muchos factores, como la idiosincrasia del sector, la cultura corporativa, la carga de trabajo de los líderes o la capacidad de autocontrol de los componentes de la organización.

No obstante, en muchas empresas la organización formal e informal van de la mano, dado que a medida que la empresa crece es inevitable que se creen relaciones informales entre personas que colaboran espontáneamente.


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Organización empresarial: tipos de organigrama

El organigrama de la empresa variará según su nivel de complejidad, de centralidad o de formalización. Los principales tipos de organigramas que podemos encontrar en las organizaciones empresariales son: 

  • Organigrama funcional. En esta forma de organización empresarial, un especialista dirige cada segmento funcional. Por ejemplo, una empresa que cuenta con un director o directora de producción, marketing, ventas y Recursos Humanos, que reportan a un director o directora general. Los empleados pueden recibir órdenes de varios jefes, cada uno desde su área de conocimiento.

  • Organigrama jerárquico. La parte superior del organigrama es similar al funcional, con la diferencia de que los empleados responden ante una sola unidad de mando (solo reciben órdenes de un jefe).

  • Organigrama horizontal o staff. Este organigrama va más allá de las relaciones de autoridad directa y da cabida a asesores o consultores.

  • Organigrama matricial. Este modelo adopta el organigrama funcional pero favorece la colaboración creando departamentos en los que se reúne personal de varias especialidades. Es habitual en empresas con áreas de I+D o de desarrollo de producto.
  • Gestión en comités. En el modelo de comités, las decisiones son compartidas por un grupo de personas que deben llegar a acuerdos.

Sea cual sea la organización empresarial de tu compañía, en First workplaces ofrecemos espacios de trabajo flexibles que se adaptan a cualquier tipo de empresa y estructura: grandes o pequeñas, centradas o descentralizadas, formales o informales.

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